Berlín

Hace un año yo estaba allí, con el frío helándome los huesos, enfundada en mil capas de ropa, cual cebolla friolera, paseando por las calles oscuras de esta ciudad. Me cautivó la personalidad que pueden poseer sus calles, llenas de historia aguardando en cada esquina, sorprendiéndote en cada avenida, anunciándote a fin de cuentas, que el pasado determina el presente y repercute en el futuro.

Nos resguardamos del frío en un mercadillo de Navidad, donde a pesar de las temperaturas, según mi percepción más propias de Siberia,  encontramos un ambiente cálido. Familias enteras disfrutaban de esa tarde, tan pronto convertida en noche, alrededor de arboles disfrazados y música que acompañaba el espíritu allí creado.

Nos sentamos en una mesa de madera, con bancos a los lados, y nos pedimos un Glüwein, ese vino caliente que, endulzado con ron, devolvía el calor al cuerpo, que andaba ya por inercia.

Estuvimos allí hace exactamente un año, por caprichos del destino decidimos viajar a Berlín y disfrutar de su ambiente navideño. Hoy la ciudad alemana, se despierta con la resaca de la tragedia sucedida ayer por la tarde.

No puedo parar de pensar que podría haber estado allí, podría haber sido víctima de la sin razón de la violencia. De la sangre derramada sin motivo alguno, del dolor afligido tan solo por causar el miedo.

Miedo a los que lo presenciaron, miedo a los familiares que hoy lloran desconsolados, sabiendo que la única equivocación fue estar en el momento y en el lugar erróneo, miedo de los que observamos con impotencia como la crueldad humana siempre se supera.

Siempre he creído que la humanidad, que poco conserva ya de humana, es capaz de hacer las cosas más bellas y las más terribles, y así se demuestra en días como hoy.

Lloremos por ellos, las víctimas, pero también por los causantes de tal dolor, porque ciegos al mundo que les rodea, viven sumidos en el odio, por las mentiras que les han contado, por su destino.

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10 comentarios en “Berlín

  1. Excelente relato de la sin razòn humana. Se hace cada vez mas invisible el dolor ajeno. Con aquellos que se han ido; se han ido un poco màs de nuestras esperanzas de una sociedad màs justa y generosa.
    Un saludo afectuoso.

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